bien una tentación de trabar relaciones íntimas con gente inferior que debe evitarse: cf. números 28, 40, 50. Una relación entre los trazos tercero y sexto se da apenas, o en todo caso como tentación; pues si se enredase en negocios mundanos, el hombre sabio, retirado del mundo, perdería su pureza, y el funcionario situado en el tercer puesto, si pasara por encima de su soberano del quinto puesto, perdería la lealtad.
En los casos en que se trata del trazo regente de un signo, se sobreentiende que han de producirse relaciones de co- rrespondencia más allá de estas consideraciones, relaciones cuya ventura o desventura se desprende del sentido del tiempo del signo integral. b) Relación de solidaridad Entre dos trazos vecinos de carácter diverso puede tener lugar una relación de solidaridad, que se designa también como "recibir" por parte del trazo inferior, y por parte del superior como un "posarse", "reposar". En lo referente a la relación de solidaridad deben considerarse en primer lugar los trazos cuarto y quinto (ministro y soberano). Por cierto, a la inversa de lo que sucede en la relación entre los trazos segundo y quinto, en este caso es más favora- ble que un ministro blando se solidarice con un soberano fuerte, ya que dada la mayor proximidad adquiere valor la actitud de veneración. Así, pues, en 16 signos en que se da una solidaridad semejante, ésta resulta siempre más o menos venturosa; esto es, muy buena .en los números 8, 9, 20, 29, 37, 42, 48, 53, 57, 59, 60, 61; en grado un poco menor, aunque no desfavorable, en los números 3, 5, 39, 63. En cambio, la solidaridad entre un trazo fuerte, vale decir incorrecto, en el cuarto puesto, con un sobe- rano débil, multa casi siempre desfavorable, cosa que sucede en los números 30, 32, 35, 50, 51; un poco menos desfavorable en los números 14, 38, 40, 54, 56, 62. Sin embargo, su efecto es favorable en los hexagramas siguientes, en los cuales un fuerte trazo cuarto es regente del signo: números 16, 21, 34, 55 (regente del trigrama superior), y 64. Además, se produce también la solidaridad entre el trazo quinto y el del tope. La situación representa entonces al so- berano que se subordina al sabio; en este caso es casi siempre el soberano humilde (trazo blando en el quinto puesto) que honra al sabio fuerte (trazo fuerte arriba, tal como ocurre en signos números 14, 26, 27, 50). Esto es desde luego muy favorable. Cuando en cambio es un trazo fuerte el que ocupa quinto puesto y uno débil el último, hay más bien indicios de un trato con elementos de índole inferior, cosa que resulta indeseable, tal como ocurre con los números 28, 31, 43, 58. Únicamente el hexa- grama Nº 17, Sui, el Seguimiento, constituye en este sentido una excepción, puesto que el sentido integral del hexagrama pre- supone como condición previa que lo fuerte se coloque por debajo de lo débil. Los trazos restantes: 1 y 2; 2 y 3; 3 y 4; no guardan una relación correcta de solidaridad. En los casos en que sí sucede, implica siempre el peligro de partidismo y debe evitarse. Para un trazo débil el descansar sobre otro duro implica también a veces un motivo de contrariedad. Nota: cuando se trata de trazos que son regentes del hexagrama en el cual se hallan, las relaciones de correspondencia y de solidaridad deben tomarse en cuenta sean cuales fueren los puestos. Aparte de los casos arriba mencionados agreguemos todavía: Nº 16, Yü, el Entusiasmo; el trazo cuarto es el regente del signo, el trazo inicial está en correspondencia con él, el trazo tercero es solidario con él. Nº 23, Po, la Desintegración; el trazo del tope es el regente, el tercero le corresponde, y el quinto se solidariza con él. Ambas circunstancias son buenas. Nº 24, Fu, el Retorno; el trazo inicial es regente, el segundo se ve unido a él, con el cuarto hay correspondencia. Ambas cosas son favorables. Nº 43, Kuai, la Irrupción, la Resolución; el trazo del tope es regente, el tercero le corresponde, el quinto es solidario con él. Nº 44, Kou, Ir al Encuentro; el trazo inicial es regen- te, el segundo se solidariza con él, el cuarto le corresponde. Se trata en estos casos ya de ventura, ya de desventura, siempre de acuerdo con la orientación que señala el sentido del signo.